23/09/09

Me mudo!

Dejo de actualizar aquí (aunque dejaré el blog abierto). Podeis seguirme en http://elquesoenmismacarrones.blogspot.com :)

01/06/09

Junio. Un mes drástico, creo que por eso me gusta. El día 1 digo que lo odio. El 31 que me encanta. Porque a partir de ahora no hay más salir, no hay más dormir bien y no hay más buenos propósitos de no morderse las uñas hasta final de curso. Queda estudio, estrés, y todo eso, hasta el día 19. Pero todo eso se compensa, porque sin duda los 10 últimas de junio son para mí de los mejores días del verano: todo el mundo está contento por haber terminado, septiembre parece lejos, es San Juan, parece que queda el mundo entero por delante para hacer todo lo que no pudiste en el curso, aunque al final necesites más. Son esos primeros días de libertad, en los que aún no te acostumbraste a no tener clase y te llevas una agradable sorpresa al darte cuenta de que no tienes que estudiar al llegar a casa, no tienes que irte a dormir para madrugar al día siguiente y puedes levantarte por la mañana con la idea de "5 minutos más" hasta que te das cuenta de que no tienen por qué ser solo 5, pueden ser los que quieras, y vas a poder hacer lo que quieras.

02/04/09

Después de taaanto tiempo desconectada del blog, toca volver. La última temporada se ha pasado entre mucha música, mucho cine, muchas ganas de pasarlo bien y mucho estrés. Y estos últimos 10 días en un viaje a Polonia. Podría contar los amigos que hice, lo bien que lo pasé, como cambió las cosas para mi ese viaje, etc, pero sería una serie de detalles y bromas personales que solo me importan a mi, así que de lo que me apetece hablar es de aeropuertos. En general los aeropuertos no gustan, pero yo les tengo un cariño especial, en Love Actually se refleja bastante bien por qué. Mafalda muchas veces hablaba de cosas que le hacían perder la fe en la humanidad. Hay muchas cosas que me hacen perder la fe en la humanidad, pero prefiero pensar en las cosas que me hacen recuperarla, y una de ellas son los aeropuertos. Sonará estúpido, o lo que sea, pero es así: en los aeropuertos ves a gente feliz de verdad. Esas personas pueden haberse pasado días esperando por un vuelo, por su equipaje, por una persona, por lo que sea. Pero finalmente cuando embarcan para pasar unos días brutales o cuando llega la persona a la que esperan, a la que es posible que haga siglos que no vean, ves las sonrisas en sus caras, o como se abrazan y no puedes evitar sentirte feliz por ellos. También es posible que veas despedidas, y lo sientas por esas personas, pero siempre queda pensar que después va a haber un reencuentro. O al menos saber que a alguien en algún lugar del mundo le importas lo suficiente como para ir a despedirse de ti a un aeropuerto.

12/02/09

Hay algunas películas que me gusta ver cada cierto tiempo. Aunque ya las haya visto millones de veces, es igual, simplemente llega un día que necesito volver a verlas, me hacen sentir bien. Como Amélie, por ejemplo, que siempre me saca una sonrisa y me recuerda que me fije en todas esas pequeñas cosas. O Pequeña Miss Sunshine, que me recuerda que las cosas imperfectas también nos hacen felices. Cuando estoy crítica, El Club de la Lucha, cuando quiero cambiar el mundo, Los Edukadores, cuando quiero reír Clerks, y así con varias. Pero hay una que es especial, porque parece que está hecha para mi, cuenta la que mataría porque fuese mi historia: Casi Famosos. Principios de los 70. Un chico de 15 años que vive música y que cuando la Rolling Stone lee un artículo suyo en una revista independiente lo envía a cubrir la gira de su grupo favorito. Yo también quiero. Quiero subirme a un autobús con la gente que ha escrito esas canciones que me han hecho sentir todo. Quiero preguntarles cosas y saber de ellos. Ver sus conciertos, y antes de que salgan, ver como se abrazan en piña y oírles gritar. Canta conmigo y te llevo a pasear, a caballo en mi espalda montarás. Y si puedo vivir ese momento, mejor. Quiero estar en la onda, sabiendo que es algo que jamás voy a conseguir y siendo feliz por ello. Quiero dejar de ser persona y ser periodista. Quiero ser auténtica y quiero vivir mi vida.
Creo que me gusta tanto porque muchas de las cosas que vive el protagonista, o cualquier otro personaje, son cosas que viví. Yo también he escuchado Tommy, de The Who, a la luz de una vela, y no he visto mi futuro, pero he visto el que me gustaría tener. He vuelto a casa sin voz, con los ojos rojos de humo y las zapatillas deshechas después de un concierto, y a pesar de todo eso me encontraba mejor que nunca. He estado con un grupo de gente que me importa cantando a gritos una canción que me importa. Y hay canciones que amo con tanta fuerza que hasta me duele.

24/01/09

Algunas personas se sorprenden cuando digo que Heroin, de The Velvet Underground, es una de mis canciones favoritas. "¿Que? Pero si ni siquiera bebes." Ya. Heroin habla sobre la heroína, sobre cómo se siente uno cuando está colocado. No sé lo que es, no es algo que haya probado. Pero las sensaciones e ideas que describe la canción son cosas que conozco. Habla de un estado de total calma, en el que nada ni nadie, por mucho que lo intente va a molestarte. De sentirte bien y punto, pase lo que pase alrededor, de que por muchas catástrofes y problemas que haya, tu estás bien. De sentirte lejos, ajeno a todo. Away from the big city, where a man cannot be free. De que pase lo que pase, va a haber una vía de escape, un cable a tierra. Conozco esas sensaciones. Son de las mejores, sin duda. Aunque en mi caso, no por la heroína. En mi caso es la música, entre otros, pero supongo que será algo diferente para cada persona. Es algo sin lo que creo que no podríamos estar, a lo que siempre recurrimos cuando ya no podemos más, y que realmente nos hace seguir. Hace que, por muy mal que estén saliendo las cosas, nos olvidemos de todo por un momento y consigamos no pensar en nada más que disfrutar de eso, sea lo que sea. Suelen ser cosas sencillas, como escuchar una canción o tirarte en la hierba y sentir como el sol te da en la cara.

14/01/09

Hoy empezamos a estudiar en historia la segunda revolución industrial. Nunca me había parecido un tema especialmente interesante, pero tampoco había pensado en él desde la perspectiva de hoy. A finales del siglo XIX se empezaron a inventar un montón de cosas y ya no se paró, es algo constante. Mi profesora dijo que por eso ahora apenas había capacidad de sorpresa, ya nada nos resulta curioso. Le doy toda la razón. Cuando dijo esa frase me puse a pensarlo y la verdad es que hay un montón de cosas que uso todos los días y que han estado ahí siempre y que son alucinantes. Mi cámara de fotos. ¿Como? Quiero decir, ese objeto puede captar exactamente un momento, y almacenarlo dentro, exacto... O los CDs, ¿como es posible que la música se grabe ahí? Y no hace falta irse tan a las últimas tecnologías, bien pensado la radio ya es un invento bestial. Todos esos objetos que siempre usamos pero nunca nos preguntamos cómo puede ser que alguien haya tenido esa idea. Es difícil imaginar como llegó una persona a esa idea, a crear algo así. Pero lo que realmente me gustó de la clase no fue eso (que también, ahora no dejo de pensar en que esto de la informática es magia o algo), si no el contraste que hay entre inventos. Me explico: desde 1870 a aproximadamente la Primera Guerra Mundial se empezó a inventar. En ese mínimo periodo de tiempo se inventaron cosas geniales como la bicicleta moderna, el telégrafo, el teléfono, la primera máquina fotográfica, el fonógrafo, el cinematógrafo, la radio... y también la dinamita, el revólver, la ametralladora, el fusil de aguja, los tanques. Un montón de inventos para mejorar las cosas, un montón de inventos para empeorarlas. Y viendo lo que pasó con todos esos inventos que sirvieron para empeorarlas, ahí seguimos, a por más, más precisión de tiro, más radio de daño en explosión, y más gente que inventa esas cosas cuando también tiene cabeza para buscar soluciones al calentamiento global, mejorar los coches ecológicos, buscar cura para la diabetes e inventar mejores objetivos para las cámaras.

12/01/09

Hoy he recuperado unas fotos que había perdido. Eran unas fotos que me encantaban, de un día genial con dos personas geniales, y llevaba como 6 meses sin verlas. Y hoy las he vuelto a ver. Y creo que gracias a esas fotos me he dado cuenta de para que están las fotos y por qué me gustan. Ver todas esas imágenes fue volver 2 años atrás, un momento que de verdad echo de menos, y me esperaba una reacción distinta a la que tuve, me esperaba ponerme triste o parecido, pero no. No pude dejar de sonreír, estaba feliz. Porque me vi, y vi a dos personas a las que quiero mucho en esas fotos, y estábamos felices. Puede que cuando pase el tiempo no recuerde por qué, ni lo que hice ese día, ni nada, pero al ver esas fotos sé que volveré a tener esa sensación de felicidad y tranquilidad, y recordar como era en aquel momento y ver como he cambiado, y sobre todo, intentar siempre volver a ese estado, a poner en mi boca la sonrisa que llevaba en aquel momento.
Supongo que por eso me gusta tanto sacar fotos, y andar por ahí cámara en mano fotografiando todo lo que se me ocurre, para ver esas fotos tiempo después y pensar en el momento en el que las hice, en como estaba, en con quien estaba... todas esas cosas. Supongo que no todas las fotos me traen buenos recuerdos, o me hacen sentir feliz, pero todas son importantes para mi. No tienen por qué ser especialmente bonitas, o bien hechas, o salir personas especiales. Lo importante es todo lo que me llevan a la mente. Supongo que cuando las veo me creo eso de que una imagen vale más que mil palabras :)

31/12/08

Se acaba el año. Año lleno de risas, música, conciertos, cine, amigos, momentos buenos, momentos malos, tazas de café. Nuevas experiencias, rutinas que intentan romperse, personas que valieron la pena, personas que no. De momentos de estabilidad, de inestabilidad, de felicidad, de bajón, de sonrisas, de gritos. De despedidas y reencuentros. De aprender. De intentar mejorar. De ideas claras y de dudas, de muchas dudas. De chupachups, de gente nueva, de libros, discos y películas. De fotos, de videos. De hogueras, de críticas, de proyectos. De pensar, de soñar, de intentar ser feliz. De cambios. :)

06/12/08

Ayer fui a un concierto, a ver a The Blows, un grupo estupendo. Actuaban en la Mardi Gras. Podría hacer una crónica de toodo lo que pasó, pero no me apetece. No voy a escribir sobre el concierto de ayer, voy a escribir sobre conciertos, aunque supongo que algo diré de el de ayer. Me gusta escribir sobre conciertos porque hay mucho que escribir sobre ellos. Mucha gente, sonidos, imágenes y sensaciones. Mucha vida, en general.
Fue un concierto estupendo. El ambiente, el sonido, el color, los flashes, los gritos y sobre todo las sonrisas y caras de felicidad. Incluida mi cara de felicidad. Creo que todo eso es un elemento común en la mayoría de los conciertos, pero en el de ayer fue especial.
Por todo eso me gustan tanto los conciertos. Porque cuando sales del local no puedes evitar sonreír y ver el mundo como un lugar estupendo, y todo deja de importar porque has vivido un momento brutal. Esa mezcla de cosas que cuando te levantas al día siguiente se te vienen a la cabeza todas juntas, tan mezcladas que no puedes diferenciar un hecho de otro, un color de otro o un sonido de otro. Simplemente sonríes y te sientes bien, te sientes feliz. Más o menos como me pasó a mi esta mañana. No podía hablar nada, tenía un dolor de garganta alucinante pero me daba igual. Porque me vinieron todas esas imágenes y me dije que el dolor de garganta valía la pena. Y después de ese momento de imágenes confusas y total felicidad consigues recordar momentos puntuales. Esa canción con la que gritaste más que nadie y sentiste que era para ti, era tu canción. Esa cara de felicidad contagiosa que puso algún desconocido y que, a pesar de no conocerle de nada, te alegraste de ver, te alegraste por esa persona. Esa foto que sacaste para tener un recuerdo que quedó mucho mejor de lo que pensabas. Todo eso. Todas esas cosas que, durante unos días, mientras se tienen frescas en la memoria ayudan a ver las cosas con más positivismo. Y que siempre quedan ahí para hacer sonreír cuando más se necesita.

14/11/08

¿Habéis visto la película "Noviembre"? Hojeando una revista de cine vi ese fotograma y me decidí a verla. Y me encantó. No solo por la historia, la banda sonora, el idealismo y las ganas que transmite, más bien porque le da un sentido especial al teatro, un sentido que yo siempre intento darle y pocas veces puedo. Yo estoy en un grupo de teatro. Cada año preparamos una obra y la representamos, y después de haberlo hecho tantas veces nunca me acostumbro a la sensación de subir a un escenario. Digo subir a un escenario a falta de otra expresión, porque lo que de verdad produce esa mezcla de sensaciones es la idea de que alguien va a estar ahí escuchándote y mirándote. En el ensayo general estoy más bien tranquila. Cuando, en los vestuarios, escucho que empieza a entrar gente se me acelera un poco el pulso, pero bien. Después, justo antes de salir estoy emocionada y contenta, y cuando pongo un pie en el escenario y veo a la gente, me entran ganas de vomitar, que se pasan cuando empiezo a actuar. Es poder olvidarte de quien eres y ser otra persona, con otra vida totalmente diferente, otro aspecto y otra forma de pensar. Y a veces (solo a veces) conseguir que las personas que te están viendo también lo olviden. Creo que cuando digo que un actor es bueno es cuando consigue eso, que me olvide de que es él el que actúa, y pensar que es otro. Aunque me encanta mi grupo y hacer teatro, se me queda corto. Siempre que representamos una obra es en un teatro y con gente que viene expresamente a vernos. Muchas veces (siempre) me gustaría probar en la calle, como en la película, y hacer participar a la gente, hacerla pensar, hacerla querer moverse, o cambiar el mundo, o hacerles olvidar sus problemas por un momento. Hasta que vi Noviembre nunca me había planteado por qué hago teatro. Creo que es por dos cosas. Una de ellas es totalmente egoísta, es la sensación que uno tiene al actuar, esa mezcla de sensaciones, esa adrenalina; y la sensación con la que te quedas al acabar. Otra es más altruista: me gusta pensar que con el teatro puedo hacer algo, por mínimo que sea, por cambiar el mundo, por hacer a la gente pensar. Aunque no con todas las obras (con casi ninguna) se consigue, si que es algo que enseña a como decir las cosas para convencer a la gente, para motivarla. Y mi otro motivo es que, después de ver las caras de la gente, tanto de los actores como los espectadores, sé que el teatro es una manera de hacer feliz a la gente.

09/11/08

¿Alguna vez un CD ha sido tan importante para vosotros que lo habeis comprado? Yo me los suelo bajar siempre siempre siempre, pero hay algunos que me han marcado tanto, o cambiado, o significado que he acabado por comprarlos. Los dos primeros CDs que compré fueron Absolution, de Muse y OK Computer, de Radiohead. Podría describir perfectamente la sensación que tuve al abrirlos. Sacarlos de la bolsa, mirarlos dentro del plástico, empezar a rascar la esquina del plástico con mi casi inexistente uña... al final consigo hacer una abertura minúscula en el plástico y sacarlo poco a poco. Miro la caja sonriendo y la abro, y aspiro. Pongo un dedo en el disco y lo giro. Pruebo a ver si sale con facilidad. Luego saco el libreto, miro las fotos y dibujos sonriendo, lo guardo, cierro la caja y miro la portada pensando en que lo voy a escuchar en cuanto llegue a casa. Luego lo giro y leo los títulos de las canciones y recordando como suenan o momentos que viví con ellas. Despues vuelvo a guardar el CD en la bolsa tarareando alguna de sus canciones, y la sigo tarareando el resto del día. Simplemente creo que es una sensación estupenda y de la que pocas veces somos conscientes, como de otras muchas, como el sabor del café caliente bajando por la garganta cuando hace frío, o cuando alguien a quien echabas de menos te da un abrazo, o cuando un profesor falta a primera hora, o cuando estando aburrido en clase ves como cae una hoja de un árbol.

07/11/08

Algo a lo que creo que se le da poca importancia son las canciones. Si nos ponemos a pensarlo hacen mucho, algo tan... no se, obvio, o sencillo, como una canción puede cambiarnos totalmente, en un espacio de aproximadamente 5 minutos. Pueden hacer que un día malo mejore, cambiar tu punto de vista sobre determinado tema, hacer que te atrevas a hacer algo que te daba miedo, ayudarte a encontrar las palabras para decir algo que no sabes como decir... no se, simplemente es algo que sabes que va a estar ahí, la música, que vas a llegar a casa jodido por cualquier tema o feliz por cualquier tema o sin ganas de nada o con ganas de comerte el mundo, y va a estar ahí, para acompañar todos esos momentos. Creo que según me vaya dando el punto iré poniendo entradas con las mejores canciones (desde mi punto de vista) para diversas cosas, días buenos, para arreglar un mal día, para llorar, para cambiar el mundo, para gritar... Voy a empezar con las canciones para hacer que un mal día mejore un poco, y creo que debo empezar con Let's Dance to Joy Division, de Wombats, un grupo de Liverpool bastante poco conocido pero muy recomendable. El verso que dice "Everything is going wrong but we're so happy" consigue sacarte una sonrisa, hacerte decir "que coño, claro que si". A parte consigue hacerte no pensar, simplemente dejarte llevar y saltar, hacer que toda la mierda de un mal día se te olvide por un momento. Exactamente igual que Henrietta, de The Fratellis. También está Loose Lips, de Kimya Dawson, que sale en la banda sonora de Juno. "And if you wanna kill yourself remember that I love you" es una frase que realmente puede hacerte recordar que tienes a alguien ahí, aunque no sea nadie físico, aunque solo sea una canción. O Come on Come on, de Jet. No shame, blood on my veins, I got one life and it won't change. Ese tipo de cosas que te hacen pensar en que hay demasiadas cosas estupendas que hacer como para perder el tiempo estando mal. Luego está I Bet you Look Good on the Dancefloor de Arctic Monkeys, que simplemente te hace bailar, o All Star de Smash Mouth, que es ese tipo de canción con la que no te queda otra que sonreír al escucharla, o Do You Want To de Franz Ferdinand, que incita a ponerte a hacer el payaso mientras la cantas. Y por supuesto Invierno del 92, que hace que todo lo malo salga cuando gritas "Y le grité en la cara congelada: "OTRA RUBIA TARADA!" o cualquier canción de Pxndx, o de Ramones. Canciones a las que en general no les damos importancia pero que cuando lo necesitamos nos hacen las cosas un poco menos jodidas, y viendo (a parte de los amigos y los chupachups) las pocas cosas que consiguen eso, creo que es algo a tener en cuenta.

05/11/08

No se si alguna vez se os habrá dado por hacer una lista de cosas que deberíais hacer antes de morir. Hoy faltó la profesora de antropología y como en esa clase nos dedicamos a pensar, decidí usar esa hora para pensar en eso. En tooodo lo que quiero hacer antes de morir. Quedó una lista parecida a esta:
  • conocer (y lo que surja) a Matt Bellamy y Thom Yorke
  • rodar o dirigir una película o corto
  • grabar una maqueta
  • participar en un circo
  • ir a una manifestación en la que acabe en comisaría
  • hacerme una rasta
  • ir por lo menos a 15 países diferentes
  • ver en directo a Radiohead, Muse, Rise Against, etc
  • ir por lo menos una vez al festival de Glastonbury, al de Woodstok y al Warped Tour
  • hacer un deporte violento
  • hacer el interrail
  • tocar la guitarra delante de gente, en plan concierto
  • tirarme en paracaídas
  • tirarme en la hierba a no hacer nada
  • subir a bailar a la barra de un bar
  • cantar bajo la lluvia
  • ir a una tienda de deseos
  • pegarme con alguien en plan El Club de la Lucha
  • subirme a una azotea y gritar
  • cubrir la gira de algún grupo que me guste como William en Casi Famosos
  • hacer la ruta 66
  • plantar un árbol
  • ir a un país en vías de desarrollo para trabajar colaborando con una ong
  • jugar al poker al que jugaban en Casi Famosos
  • componer una canción
  • tirar al mar un mensaje en una botella
  • tirarme al público desde un escenario
  • destrozar una guitarra
  • comprar un tocadiscos y un vinilo
  • cantar por la calle con un megáfono
  • hacerme un tatuaje
  • inventar mi propio sabor de chupachups
  • inventar mi propia especialidad de café
  • bañarme en la playa un día de lluvia o e invierno
  • lamer la campana de la libertad
  • comprar una furgoneta Volkswagen de segunda mano, pintarla e irme de viaje en ella
  • besar a un desconocido
  • tirarme vestida a una piscina
  • ir a Abbey Road y sacarme una foto imitando a The Beatles
  • entrar en un taxi y decirle al taxista "siga a ese coche"

Iré subiendo las que se me sigan ocurriendo. Decidme qué haríais vosotros!

01/11/08

Cuando empieza el curso y empieza a llover con más fuerza y frecuencia, la gente se deprime. Porque llueve. Cuando empieza el curso y empieza a llover con más fuerza y frecuencia yo me alegro. Porque llueve. En general a la gente no le gusta la lluvia, pero yo le veo muchas ventajas. Siempre que voy a Coruña con mis amigos, hay una cantidad brutal de gente, colas, las cafeterías y tiendas están llenas, chocas, tardas en llegar a donde quieres... Ayer iba caminando por el Obelisco hacia la Calle Real para encontrarme con mis amigos en el Vecchio y si me hubiese dado la gana podría haberme puesto a bailar y a cantar I`m singing in the rain sin preocuparme de herir a nadie con el paraguas, porque no había nadie. La calle para mi, las cafeterías y tiendas vacías, sin colas... por no hablar de la estupenda sensación de llegar a casa con los calcetines empapados y poder quitártelos y mirar como llueve fuera.

29/10/08

Cambiar de ciencias a humanidades para alguien a quien se le da un millón de veces mejor hacer comentarios de texto que formular tiene sus ventajas, como tener suficiente tiempo para dedicarlo a cosas como un blog. También sus desventajas, claro, pero lo de tener tiempo para mí era algo que echaba de menos. Bien, este es mi segundo blog. El primero estaba en la misma dirección y creo que tenía el mismo título y todo, pero no me gustaba, o si, pero era demasiado... impersonal? La verdad es que eran las críticas más personales del mundo, pero sólo eran críticas, también necesito un sitio para soltar mis paranoias, divagues en clase e historias varias, así que aquí estoy, empezando otra vez. Además este año con el rollo de tener asignaturas como antropología o filosofía no paro de pensar, en general, y tener tantas cosas en la cabeza no puede ser bueno, como el chico de El Efecto Mariposa, que siempre estaba sangrando por la nariz, y necesito sacarlas. A pesar de que tengo tiempo (suena estupendamente, probad a decirlo en alto, "tengo tiempo TENGO TIEMPO tengotiempotengotiempo") estoy metida en mil rollos como un grupo de teatro, proyectos varios con la profesora de gallego y las clases de filosofía y antropología, la escuela de música, un proyecto de grupo y futuros cursos de cocina o clown. Eso sumado a la vagancia y a los ataques de estudio que me dan a veces cuando veo "NECESITAS UN 7.98 PARA COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL" en mi mente, significa que no creo que escriba regularmente. Pero escribiré. Y creo que nada más, como presentación llega... la verdad esque debería estar estudiando historia, así que aquí queda esto, hasta que se me vuelva a dar por escribir (con la emoción de los primeros días, seguro que acabaré escribiendo mañana...)